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La Medicina Basada en la Evidencia se ha constituido en los últimos años en una herramienta útil para ayudar al clínico a hacer frente a las múltiples y variadas decisiones que se ve obligado a tomar en su labor diaria junto al paciente. Su origen se inicia en la Universidad de McMaster como un nuevo movimiento dentro de la enseñanza y práctica de la medicina, al que denominan "Evidence Based Medicine". Habían apreciado la existencia de variaciones inaceptables en la práctica médica y además la mayoría de las intervenciones médicas cotidianas no estaban apoyadas en estudios científicos fiables. Un importante porcentaje de las decisiones clínicas que se toman no tiene un buen fundamento científico, de ahí la gran variabilidad en ocasiones de las decisiones a tomar, debido a ello los pacientes pueden verse sometidos a unos procedimientos cuya utilidad es incierta o incluso perjudicial, o bien padecer una infrautilización de los mismos si no recibe una prestación asistencial apropiada a sus necesidades . La MBE se desarrolla con la introducción de la estadística y el método epidemiológico en medicina, así como en el desarrollo de herramientas que permiten la revisión sistemática de la bibliografía y la evaluación crítica de ésta, valorando su utilidad y validez. En el curso de su trabajo diario, el otorrinolaringólogo se enfrenta a menudo con dudas sobre diversos aspectos de la práctica clínica: etiología, clínica, diagnóstico, pronóstico, tratamiento, etc. Tradicionalmente, estas dudas se han intentado resolver consultando libros de texto, revistas médicas tradicionales o bien preguntando a compañeros. Estos procedimientos presentan algunos inconvenientes; los libros de texto contienen, en el momento de su publicaciones, errores o afirmaciones desfasadas sobre procedimientos diagnósticos y/o terapéuticos, aspectos éstos en continua evolución. Las revistas médicas clásicas (también llamadas revistas primarias) presentan dos problemas: la gran cantidad de publicaciones existentes y la desigual calidad de sus contenidos; con frecuencia se aprecian defectos metodológicos en el diseño de algunos trabajos publicados que pueden comprometer la validez de sus resultados. Además, las publicaciones tradicionales no siempre contienen artículos que aporten conocimientos orientados a mejorar la práctica clínica diaria del profesional que ejerce una labor asistencial. La MBE es una propuesta para responder a estas cuestiones. No hay una autoridad científica predefinida, sólo hechos y argumentos. ¿Cómo determinar con rigor científico qué acciones comportan más beneficios clínicos o sanitarios en comparación con sus daños o inconvenientes?.
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